
El Real Madrid cerró su actividad liguera del año con un triunfo balsámico pero gris ante el Sevilla (2-0). En un Santiago Bernabéu que alternó los aplausos con los silbidos, el conjunto de Xabi Alonso logró sumar tres puntos vitales para mantenerse en la pelea por el título, aunque la imagen ofrecida distó mucho de la excelencia que se le exige al club blanco.
Un inicio errático y la irrupción de Juanlu
Desde el pitido inicial, el Madrid mostró una versión espesa y carente de ritmo. La salida de balón fue el principal dolor de cabeza para Alonso, especialmente con un Dean Huijsen que sufrió bajo la presión alta de los hispalenses. Una pérdida del joven central estuvo a punto de regalarle el primero a Isaac Romero, quien no supo capitalizar el error.
El gran protagonista de la primera mitad para los visitantes fue Juanlu. El canterano sevillista se convirtió en un auténtico puñal por la banda derecha, desbordando con facilidad y obligando a la zaga local a multiplicarse. El Sevilla, valiente y bien plantado por Matías Almeyda, tuvo al Madrid contra las cuerdas durante los primeros quince minutos, pero pecó de falta de contundencia en los metros finales.
Bellingham: El factor diferencial cuando más quema el balón
Cuando el runrún de la grada empezaba a elevarse, apareció la jerarquía. En el minuto 38, tras una falta provocada por un activo Rodrygo, el brasileño puso un centro medido al corazón del área. Allí emergió Jude Bellingham, quien con un salto imperial y un testarazo inapelable, batió a Vlachodimos para poner el 1-0. Fue un golpe psicológico duro para un Sevilla que hasta entonces había hecho más méritos para estrenar el marcador.
Tensión en los banquillos y caos arbitral
El encuentro subió de temperatura antes del descanso. La polémica estalló cuando Rodrygo cometió una falta sobre Marcao que el banquillo sevillista reclamó como agresión. Las airadas protestas de Matías Almeyda terminaron con su expulsión en el túnel de vestuarios, dejando al Sevilla huérfano de su líder táctico para la reanudación.
La segunda mitad no fue más tranquila. El colegiado Muñiz Ruiz se convirtió en el centro de las críticas sevillistas, especialmente tras mostrar la segunda amarilla a Marcao por una entrada sobre Bellingham. Con un hombre menos, el Sevilla no bajó los brazos y volvió a dominar el arranque, pero se topó con un muro infranqueable.
Courtois, el salvador del esquema de Alonso
Si el Madrid se llevó los tres puntos, fue en gran medida gracias a Thibaut Courtois. El guardameta belga firmó una actuación de videoteca, negándole el gol a Alexis Sánchez en dos ocasiones claras y frustrando un mano a mano a Isaac Romero. Mientras el equipo de Xabi Alonso se perdía en imprecisiones y pases horizontales, Courtois sostenía el edificio con paradas de reflejos puros que desesperaron a la expedición andaluza.
Mbappé y la cita con la historia: 59 goles
El morbo del partido residía en la figura de Kylian Mbappé, quien buscaba superar el récord histórico de 59 goles en un año natural de Cristiano Ronaldo. El francés lo intentó de todas las formas posibles: un remate de cabeza al larguero y varios disparos cruzados que rozaron el poste.
Finalmente, el gol llegó desde los once metros en el minuto 86, tras un penalti cometido por Juanlu sobre Rodrygo. Mbappé no falló y puso el 2-0 definitivo, igualando la marca de CR7 pero quedándose a las puertas de superarla, tras fallar una ocasión clarísima en el descuento que habría supuesto su gol número 60.
Un Madrid en busca de identidad
A pesar del resultado, el pitido final no trajo una celebración unánime. El Bernabéu despidió a los suyos con una mezcla de alivio y exigencia. El equipo de Xabi Alonso termina el año en puestos de privilegio, pero con la sensación de que el sistema aún no termina de engranar.
El Sevilla, por su parte, regresa a casa con las manos vacías pero con el orgullo intacto, habiendo competido de tú a tú en uno de los escenarios más difíciles del mundo y sintiéndose perjudicado por un arbitraje que, a su juicio, midió con distinto rasero las acciones en ambas áreas.