
La goleada (5-1) del Real Madrid maquilla un partido donde los de Xabi Alonso mostraron pegada pero sufrieron atrás. El canterano Gonzalo firma un ‘hat-trick’ perfecto para suplir a Mbappé antes de la Supercopa.
El Santiago Bernabéu abrió sus puertas este 2026 con una goleada que, leída en frío, sugiere un dominio aplastante, pero que vivida en directo dejó lecturas mucho más complejas. El Real Madrid de Xabi Alonso superó al Real Betis (5-1) en la jornada 18 de La Liga, una victoria balsámica para no perder la estela del FC Barcelona —a cuatro puntos— y para coger moral antes de la “guerra” que se avecina contra el Atlético de Madrid en las semifinales de la Supercopa.
Sin Kylian Mbappé, ausente en la convocatoria, todas las miradas buscaban un referente. Y lo encontraron en la fábrica. Gonzalo García, la revelación del pasado Mundial de Clubes, se doctoró en el coliseo blanco con un ‘hat-trick’ de bandera, demostrando que hay vida y goles más allá de las superestrellas consagradas.
Un inicio espeso y el factor Vinicius
El partido comenzó con un ritmo propio de la resaca navideña. El Betis de Manuel Pellegrini, que llegaba al Bernabéu presumiendo de no haber perdido fuera de casa en toda la temporada, plantó cara en los primeros compases. El equipo verdiblanco dominaba la posesión estéril, pero sufría un calvario en su perfil derecho.
Allí, Vinicius Jr. olió la sangre. El brasileño convirtió la banda izquierda en una autopista, sometiendo al canterano bético Ángel Ortiz a un tormento constante. De las botas del ‘7’ nacieron las mejores ocasiones y, a la postre, la jugada que rompió el hielo. Una falta provocada por Vinicius (que costó la amarilla a Ortiz) fue ejecutada magistralmente por Rodrygo. El centro, con música, viajó al segundo palo donde Gonzalo, ganándole la partida al veterano Ricardo Rodríguez, conectó un cabezazo inapelable para abrir el marcador.
Pese al 1-0, el Madrid se marchó al descanso con dudas. El Betis pisaba área, aunque sin colmillo, y la grada del Bernabéu murmuraba ante la falta de fluidez en el juego estático de los de Alonso.
El festival de Gonzalo y la ‘pájara’ defensiva
El paso por vestuarios transformó a Gonzalo, pero no curó la relajación defensiva del equipo. Nada más reanudarse el juego, Fede Valverde (incombustible todo el encuentro) dibujó un pase largo medido. Gonzalo lo amortiguó con el pecho en la frontal y, sin dejarla caer, empaló una volea que se coló como un obús en la meta bética. Un gol de ‘9’ puro, de los que levantan al público de sus asientos.
El tercero llegó poco después, nuevamente a balón parado. Un córner botado por Rodrygo encontró la cabeza de Raúl Asencio. El central celebró con rabia su primer gol con el primer equipo, un hito personal que poco después quedaría empañado.
Con 3-0, el Madrid cometió el pecado capital de la relajación. El Betis, herido en su orgullo, encontró el premio en una desatención de la zaga blanca. Asencio midió mal, Aitor Ruibal filtró un pase a la espalda y el Cucho Hernández no perdonó ante Courtois.
Ese gol despertó los fantasmas. Durante quince minutos, el Bernabéu pitó a los suyos, exigiendo intensidad. El Betis tuvo el 3-2 en las botas de Rodrigo Riquelme, cuyo disparo con rosca se estrelló violentamente en la cruceta, silenciando el estadio. Thibaut Courtois tuvo que emplearse a fondo en dos ocasiones más para evitar un susto mayor.
Final de traca: El triplete perfecto
Cuando peor lo pasaba el Madrid, volvió a aparecer la pegada. En el tramo final, Arda Güler, que había entrado de refresco, inventó una asistencia dentro del área pequeña. Gonzalo, con la confianza por las nubes, resolvió con una genialidad: un remate de espuela (tacón) para cruzar el balón.
Fue el broche de oro para un ‘hat-trick’ perfecto: gol de cabeza, gol con la derecha y gol con la izquierda. Una actuación que le sitúa en el foco mediático mundial.
Ya en el tiempo de descuento, con el Betis bajando los brazos, Fede Valverde volvió a galopar por la banda para servir el quinto en bandeja a Fran García, otro canterano que se sumó a la fiesta goleadora.
El marcador final (5-1) es un castigo excesivo para un Betis que mostró buenas maneras pero fragilidad en las áreas, sufriendo su primera derrota como visitante. Para el Real Madrid, es una inyección de euforia y goles, pero Xabi Alonso sabe que deberá ajustar la tensión competitiva si quiere superar al Atlético en la Supercopa. Con Mbappé o sin él, hoy el Madrid sabe que tiene a Gonzalo.