
El baloncesto, en su esencia más pura, es un deporte de rachas, de estados de ánimo y, sobre todo, de memorias cortas. Pero cuando se enfrentan el Real Madrid y el FC Barcelona, la memoria es larga, pesada y, a menudo, cruel. Este domingo 4 de enero de 2026, el Movistar Arena (Wizink Center) fue testigo de algo más que un simple partido de la jornada 14 de la Liga Endesa. Fue testigo de un exorcismo.
El Barça, dirigido por el retornado y metódico Xavi Pascual, llegó a la capital con una mochila cargada de piedras: nueve derrotas consecutivas en Clásicos pesaban sobre la psique culé. Enfrente, el Real Madrid de Sergio Scariolo, líder sólido (12-1) y favorito en todas las quinielas, buscaba prolongar su tiranía doméstica. El resultado fue una oda al baloncesto ofensivo, un 100-105 que quedará grabado como uno de los duelos más vibrantes de la década y que aprieta la parte alta de la tabla, recordando a todos que en 2026, la Liga Endesa está más viva que nunca.
El Contexto: Duelo de Pizarras en los Banquillos
La narrativa previa al partido no podía ser más jugosa. Por un lado, Scariolo, el arquitecto de la España dorada, ahora al mando de la nave blanca, buscando dotar al Madrid de una estructura más cerebral sin perder su ADN vertiginoso. Por el otro, Xavi Pascual, el hijo pródigo del Palau, cuya vuelta ha revitalizado a un Barça que parecía perdido en la travesía del desierto.
El Madrid llegaba con la moral por las nubes tras aplastar al Dubái BC en Euroliga, mientras que el Barça se presentaba en cuadro. Sin Will Clyburn, sin el joven timonel Juan Núñez, y con las bajas de última hora de Jan Vesely y Darío Brizuela, la empresa parecía titánica. Pero en el deporte de élite, la necesidad a veces es mejor combustible que el talento puro.
Primer Cuarto: La Guerra de los Triples y el “Show” de Punter
Desde el salto inicial, quedó claro que no sería un partido de trincheras. Las defensas, o bien decidieron tomarse el día libre, o simplemente fueron incapaces de contener el vendaval de talento que se desató sobre el parqué madrileño.
El Barça salió sin complejos, liderado por un Kevin Punter en estado de gracia. El escolta estadounidense, que tantas veces ha sido el villano en este escenario, se disfrazó de héroe temprano. Con una mecánica de tiro tan heterodoxa como letal, Punter martilleó el aro blanco desde el perímetro, anotando tiros punteados que desquiciaron a Alberto Abalde y Gaby Deck.
Scariolo, visiblemente molesto en la banda, pedía más intensidad a los suyos, pero el Madrid aceptó el intercambio de golpes. Si el Barça tenía a Punter, el Madrid tenía a su guardia pretoriana. Facundo Campazzo respondió al fuego con fuego, acelerando el ritmo y encontrando pasillos imposibles hacia el aro.
Sin embargo, la sorpresa táctica de Pascual fue la inclusión de Tornike Shengelia y el gigante Youssoupha Fall para castigar la pintura cuando Edy Tavares descansaba. El primer cuarto se cerró con un 24-28 que presagiaba una tarde de marcadores centenarios. El dato era demoledor: el Barça había anotado casi en cada posesión, silenciando el ímpetu inicial de la grada.
Segundo Cuarto: La Reacción Blanca y la Resistencia Catalana
El segundo acto trajo consigo los primeros ajustes de ajedrez. Scariolo movió el banquillo buscando energía y encontró petróleo en la figura de Mario Hezonja. El croata, siempre motivado ante su ex equipo, se echó al Madrid a la espalda. Con su habitual mezcla de arrogancia y calidad suprema, Hezonja comenzó a percutir el aro rival, tanto desde la larga distancia como en penetraciones feroces que a menudo terminaban en 2+1.
Fue el momento de mayor sufrimiento para el Barça. El Madrid, espoleado por un Sergio Llull que sigue desafiando al crono biológico (récord histórico de Clásicos para él, con 66 disputados), logró empatar el encuentro e incluso ponerse por delante brevemente tras un triple marca de la casa del balear. El Wizink rugía, oliendo la sangre de un rival herido por las bajas.
Pero este Barça de Pascual tiene otro carácter. En lugar de desmoronarse, apareció la figura de Satoransky. El checo, ejerciendo de extensión del entrenador en la pista, puso pausa cuando era necesario y velocidad cuando veía la ventaja. Junto a él, un inesperado Joel Parra (13 puntos al final) aportó una intensidad defensiva y un acierto en el tiro que desconcertó a la defensa blanca.
Al descanso, el marcador reflejaba un 44-48. Cuatro puntos de ventaja para los visitantes que sabían a gloria bendita dadas las circunstancias. Scariolo se marchó al vestuario con el rostro serio; su equipo anotaba, sí, pero conceder 48 puntos en casa en 20 minutos no entraba en sus planes.
Tercer Cuarto: La Batalla del Desgaste
Tras el paso por vestuarios, el partido entró en una fase más espesa, más física, más propia de un Clásico. Las faltas personales comenzaron a interrumpir el ritmo, y cada canasta se cobraba a precio de oro.
Aquí emergió la figura de Tavares. El gigante caboverdiano decidió cerrar su zona, intimidando tiros y obligando al Barça a modificar sus trayectorias. Willy Hernangómez, que tuvo un duelo fratricida y psicológico contra su ex equipo, sufrió para anotar en la pintura, pero supo sacar faltas importantes que cargaron de personales a los interiores blancos.
El Madrid, con un Campazzo omnipresente (15 puntos), logró por momentos imponer su ley. Un triple de Andrés Feliz puso al Madrid a tiro de piedra, pero el Barça siempre encontraba respuesta. Si no era un palmeo de Fall aprovechando sus centímetros, era una acción de pillería de Nico Laprovittola.
El tercer cuarto terminó con un 75-77 que dejaba todo abierto para los últimos diez minutos. La sensación en el ambiente era de tensión eléctrica. El Madrid había remado mucho para no ahogarse, pero el Barça seguía sujetando el timón con firmeza sorprendente.
Último Cuarto: La Exhibición de Nicolás Laprovittola
Llegamos al momento de la verdad. Los últimos diez minutos donde se forjan las leyendas. Y el nombre propio fue Nicolás Laprovittola. El base argentino, ex del Real Madrid, jugó con la frialdad de un cirujano y la pasión de un hincha.
Laprovittola anotó 12 de sus 19 puntos en este cuarto decisivo. Fue una clínica de toma de decisiones. Cuando el Madrid se acercaba (89-90 tras tiros libres de Hezonja), ‘Lapro’ respondía. Un triple inverosímil por aquí, una asistencia a la esquina para que Satoransky clavara una daga por allá… El argentino silenció los pitos de su antigua afición con una exhibición de talento puro.
El Madrid, desesperado, se encomendó a la épica. Mario Hezonja (27 puntos, máximo anotador del partido) se negó a rendirse, anotando triples imposibles y sacando fuerzas de flaqueza. Incluso Trey Lyles, el ala-pívot canadiense, aportó puntos valiosos en la pintura (9 puntos).
Pero el Barça no tembló desde la línea de personal. En los últimos dos minutos, con el Madrid presionando a toda pista y el público apretando, los de Pascual movieron el balón con criterio hasta encontrar los tiros libres. Kevin Punter y Laprovittola no perdonaron.
El marcador final de 100-105 refleja la locura ofensiva que se vivió. Un partido a tumba abierta donde el Barça tuvo más acierto y, sobre todo, más temple en los momentos calientes.
Las Claves del Partido
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El Factor Laprovittola: 19 puntos, 9 asistencias y una dirección magistral en el “clutch time”. Fue el MVP moral del encuentro, asumiendo la responsabilidad ante las bajas de los generadores habituales.
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La Eficacia Exterior del Barça: Los azulgranas castigaron cada ayuda defensiva del Madrid. Punter (19 puntos) y Satoransky (16 puntos) fueron letales desde el perímetro.
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La Soledad de Hezonja: Aunque el croata estuvo sublime con 27 puntos, echó en falta una segunda espada más consistente en la anotación durante los momentos críticos. Musa estuvo más apagado de lo habitual y Deck sufrió en defensa ante Parra y Shengelia.
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El Rebote y la Pintura: A pesar de la presencia de Tavares, el Barça supo competir el rebote gracias al trabajo sucio de Fall, Shengelia y un Willy Hernangómez que, sin brillar en estadísticas, fijó a los centrales.
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La Gestión de las Bajas: Xavi Pascual dio una lección de cómo maximizar recursos. Sin Vesely ni Clyburn, diseñó un plan de juego rápido que minimizó las carencias físicas en el juego estático.
Reacciones y Consecuencias
En la rueda de prensa, Sergio Scariolo no ocultó su decepción: “Hemos permitido demasiados puntos fáciles. No se puede ganar un Clásico concediendo 105 puntos en tu casa. La responsabilidad defensiva es individual y hoy hemos fallado en el uno contra uno”. Sus palabras resonaron como una advertencia para una plantilla que, quizás, se había visto demasiado superior en las semanas previas.
Por su parte, Xavi Pascual, siempre comedido, esbozó una media sonrisa: “Es una victoria importante para la confianza del grupo, especialmente por las bajas que traíamos. Hemos sabido sufrir y hemos tenido la lucidez necesaria en los últimos minutos. Romper la racha negativa aquí era necesario para nuestra gente”.
¿Qué significa esto para la Liga Endesa 2025-26?
La victoria del Barça tiene un impacto sísmico en la clasificación. El Real Madrid mantiene el liderato con un balance de 12-2, pero ve reducida su ventaja. El Barça se coloca con 10-4 (o 11-3 según otras fuentes de la jornada), consolidándose en la zona alta y enviando un mensaje claro: la liga no es un monólogo blanco.
Además, el efecto psicológico es innegable. El Barça se ha demostrado a sí mismo que puede ganar en el feudo del eterno rival, incluso en condiciones adversas. Para el Madrid, es un toque de atención necesario antes de afrontar el tramo decisivo de la Euroliga y la inminente Copa del Rey.
El Clásico del 4 de enero de 2026 será recordado como el día en que el ataque se impuso a la defensa, el día en que Laprovittola bailó bajo las luces del Wizink y el día en que la Liga Endesa recuperó su máxima rivalidad en todo su esplendor.
Ficha Técnica del Partido
Real Madrid (100):
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Quinteto titular: Campazzo (15), Llull (9), Abalde (5), Hezonja (27), Tavares (10).
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Banquillo: Maledon (5), Feliz (10), Krämer (-), Deck (7), Lyles (9), Garuba (3), Len (-).
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Entrenador: Sergio Scariolo.
FC Barcelona (105):
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Quinteto titular: Satoransky (16), Punter (19), Norris (7), Cale (6), W. Hernangómez (8).
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Banquillo: Marcos (3), Fall (6), Laprovittola (19), Shengelia (8), Parra (13), Keita (-).
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Entrenador: Xavi Pascual.
Parciales: 24-28 | 20-20 (44-48) | 31-29 (75-77) | 25-28 (100-105). Árbitros: Carlos Peruga, Carlos Cortés y Alberto Sánchez Sixto. Eliminado por faltas: Miles Norris (Barça). Incidencias: Partido disputado en el Movistar Arena ante 12.500 espectadores. Lleno absoluto.