
¡Menudo festín se pegaron en el Camp Nou! El Barça de Hansi Flick sigue en modo apisonadora y el RCD Mallorca, aunque lo intentó con más fe que fútbol, acabó siendo el plato principal de una cena que terminó 3-0. Con este resultado, los azulgranas le mandan un mensajito por WhatsApp al Real Madrid: “Dormimos a cuatro puntos, ¡suerte en Mestalla!

El Mallorca salió al campo con un plan de “autobús de lujo”: un 5-4-1 que parecía más difícil de descifrar que un jeroglífico egipcio. Durante la primera media hora, los culés chocaban una y otra vez contra una pared. De hecho, si no llega a ser por el poste, el pirata Muriqi habría silenciado el estadio tras una jugada eléctrica de Jan Virgili, ese canterano de La Masía que decidió que el sábado era el día perfecto para darle pesadillas a Jules Koundé. El pobre francés todavía está buscando su brújula.
Lewandowski siempre está donde hay que estar
Cuando el Barça no encontraba el hueco, apareció Marcus Rashford (que hoy hacía de Raphinha) para soltar latigazos desde fuera del área. En uno de esos misiles que Leo Román no pudo blocar, apareció el de siempre: Robert Lewandowski. El polaco, que tiene un imán para los balones sueltos, la pisó en el área pequeña como si estuviera en un baile de salón y la mandó a guardar. 1-0 y el Mallorca empezó a sentir que la noche se le iba a hacer muy larga.
Lamine Yamal: El chico que no sabe marcar goles feos
Lo de Lamine Yamal ya empieza a ser de otro planeta. Estuvo un poco desconectado en la primera parte, pero es que a este chico le das un segundo y te resuelve la vida. En el minuto 62, cazó un rechace que no parecía nada del otro mundo, le hizo un “traje” a Maffeo con un quiebro de esos que rompen cinturas, y puso un zurdazo pegado al palo. Quinto gol en cinco partidos. Está tan en racha que si tira una zapatilla al aire, probablemente caiga dentro de la portería.
Marc Bernal y el toque de gracia
Con el Mallorca ya pidiendo la hora y sin aire para remontar, salió Marc Bernal a ponerle la guinda al pastel. El chaval entró por Dani Olmo y, en lugar de ponerse nervioso, se marcó una contra digna de un delantero centro veterano. Su disparo tocó en Mascarell y para adentro. El Camp Nou se puso en pie para ovacionar al canterano, confirmando que la fábrica de talento no descansa ni los fines de semana.
El postre: Líderes y a dormir
Mientras Joan García se dedicaba a mirar el paisaje en la portería culé porque el Mallorca ya no atacaba ni por error, el pitido final certificó la fiesta. El Barça se va a la cama con los deberes hechos y toda la presión del mundo metida en la maleta del Madrid.