
El Orgullo de San Mamés Silencia Anoeta: La Real sucumbe ante el zarpazo del Athletic
El fútbol vasco se detuvo para presenciar una edición más del duelo más pasional del norte, pero fue el Athletic Club quien se llevó el botín de San Sebastián en una primera batalla táctica y física que dejó a la Real Sociedad con la miel en los labios. El resultado de 0-1, corto pero definitorio, refleja a la perfección lo que se vio sobre el césped: un partido de trincheras, de pocos errores y de una intensidad que rozó el límite en cada disputa. El equipo de Imanol Alguacil dominó la posesión y el territorio, pero careció de la mordiente necesaria para derribar el muro defensivo de un Athletic que supo sufrir y golpear en el momento preciso.
Desde los primeros compases, la Real Sociedad intentó imponer su estilo asociativo, con un Bravis Méndez muy activo en la creación y un Mikel Oyarzabal que buscaba constantemente los espacios entre la defensa y el centro del campo bilbaíno. Sin embargo, el Athletic, bajo la batuta táctica de su entrenador, planteó un partido de desgaste, cerrando los pasillos interiores y obligando a los locales a volcar su juego a las bandas, donde los centros laterales morían una y otra vez en las manos de un seguro Julen Agirrezabala. La tensión se palpaba en el ambiente de Anoeta, con una afición volcada que veía cómo su equipo chocaba contra una roca de color rojiblanco.
La jugada que cambió el destino del derbi llegó mediada la primera parte. En una de las pocas transiciones rápidas que permitió la zaga donostiarra, el Athletic desplegó su velocidad característica por el flanco derecho. Tras un centro raso que generó confusión en el área pequeña, el balón quedó muerto para que se produjera el único gol del encuentro, un remate seco y ajustado que dejó mudo al estadio. A partir de ese 0-1, el guion del partido se acentuó: la Real Sociedad se lanzó al ataque con más corazón que cabeza, mientras que los “leones” se replegaron con una disciplina espartana, liderados por un Dani Vivian imperial en el corte y el liderazgo defensivo.
En la reanudación, el asedio de la Real fue constante pero estéril. Los cambios introducidos por Alguacil buscaron dar frescura al ataque, pero se encontraron con un rival que dominó el “otro fútbol”, parando el ritmo del partido cuando era necesario y saliendo al contragolpe con un peligro latente que impedía a los laterales realistas subir con total libertad. El centro del campo se convirtió en una zona de guerra donde cada balón dividido era una cuestión de honor. A pesar de los intentos desesperados en el tiempo de descuento, incluyendo un remate al poste que pudo cambiar la historia, el marcador no se movió, certificando una victoria de prestigio para los de Bilbao.
Este resultado supone un golpe moral importante para la Real Sociedad, que ve cómo se le escapa la oportunidad de reinar en su feudo ante su eterno rival. Por el contrario, para el Athletic Club, este triunfo refuerza su identidad y su candidatura a los puestos altos de la clasificación, demostrando que son un equipo extremadamente difícil de batir cuando logran ponerse por delante. La efectividad fue la clave de esta primera batalla; mientras la Real generó volumen de juego, el Athletic puso el oficio y el gol. El derbi vasco, una vez más, no decepcionó en cuanto a entrega, pero esta vez el grito de victoria viajó por la A-8 con destino a Vizcaya.
Análisis Táctico Individual (Jugadores Clave)
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Dani Vivian (Athletic Club): Fue el MVP defensivo. Su capacidad para anticipar los movimientos de los delanteros de la Real y su contundencia en el juego aéreo fueron los pilares del triunfo visitante.
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Mikel Merino (Real Sociedad): Intentó sostener al equipo desde la zona ancha, ganando duelos y distribuyendo con criterio, pero le faltó un socio en el último pase para romper el bloque bajo del rival.
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Julen Agirrezabala (Athletic Club): Transmitió una seguridad absoluta bajo palos, especialmente en las salidas por alto y en dos paradas de reflejos que evitaron el empate local.
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Take Kubo (Real Sociedad): Fue el jugador más eléctrico de la Real, generando desequilibrio por la banda derecha, aunque terminó frustrado ante las ayudas constantes que planteó la defensa del Athletic sobre su figura.