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Liderato bajo la lluvia: La pegada del Barça castiga la inocencia del Real Oviedo (3-0)

enero 26, 2026

El fútbol, a veces, es una cuestión de estados de ánimo y, sobre todo, de precisión quirúrgica. Bajo un intenso aguacero en la Ciudad Condal, el FC Barcelona recuperó el liderato de LaLiga tras imponerse con un contundente 3-0 al Real Oviedo.

Un resultado que, si bien refleja la diferencia de calidad en las áreas, esconde una primera mitad donde el colista mostró un orgullo encomiable antes de derrumbarse por sus propios errores.

Con la presión asfixiante de la victoria previa del Real Madrid en Villarreal, los de Hansi Flick saltaron al césped del Camp Nou sabiendo que el margen de error era inexistente. Dani Olmo, Raphinha y una genialidad de Lamine Yamal sellaron el triunfo, devolviendo la tranquilidad a la parroquia culé antes de una semana decisiva en Europa.

Un inicio tenso y un Oviedo valiente

El partido presentaba incógnitas tácticas: el debut de Joao Cancelo en el carril izquierdo y la eterna duda de cómo funcionaría el engranaje blaugrana sin la fluidez que aporta Pedri. Esas dudas se hicieron palpables en los primeros 45 minutos. Lejos de amurallarse en su área, el Real Oviedo planteó un partido valiente, buscando las cosquillas a la defensa local.

El protagonista inesperado fue Haissem Hassan. El extremo carbayón capitalizó todo el peligro visitante, convirtiéndose en un dolor de muelas para la zaga culé, aunque su falta de acierto en los metros finales —sumada a la seguridad de Joan García bajo palos— evitó la sorpresa. El Barça, espeso y previsible, solo despertó en el tiempo de descuento de la primera parte, cuando una volea de Raphinha obligó a Aarón Escandell a realizar una parada salvaje a bocajarro. El 0-0 al descanso era un aviso serio para Flick.

Cinco minutos fatídicos: el regalo asturiano

La reanudación trajo consigo la sentencia cruel para el equipo asturiano, que vio cómo sus esperanzas de emular las gestas históricas del 92 o del 2001 se desvanecían en dos chispazos de infortunio.

El cronómetro marcaba el minuto 51 cuando la defensa ovetense se “hizo un lío” en la salida de balón. La presión alta de Lamine y Raphinha forzó el error, y el balón cayó en los pies del hombre más en forma del campeonato: Dani Olmo.

El mediapunta, que venía de marcar ante Alavés, Atlético, Espanyol y Slavia, no perdonó. Con un remate cruzado ajustado a la cepa del poste, abrió la lata y liberó la tensión del estadio.

Apenas cinco minutos después, el Oviedo bajó los brazos definitivamente. Una cesión excesivamente blanda de David Costas dejó a su portero vendido. Raphinha, siempre atento, interceptó el pase y, en un mano a mano con Escandell, definió con una sutil “picadita”. El 2-0 subió al marcador, permitiendo a Flick respirar y retirar al amonestado Gerard Martín, quien había sufrido lo indecible en la primera mitad.

La obra de arte de Lamine y el homenaje a una leyenda

Con el partido roto y el Oviedo obligado a estirarse, aparecieron los espacios, el hábitat natural de los delanteros del Barça. Fue entonces cuando el público asistió al momento de la noche, en el minuto 73.

La jugada fue de “dibujos animados”: Dani Olmo se inventó un centro magistral con el exterior del pie, una trivela perfecta que encontró a Lamine Yamal en el corazón del área. El de Mataró, lejos de controlar, decidió rematar la faena con una tijereta espectacular que supuso el 3-0 definitivo. Un gol de bandera para cerrar la goleada.

El tramo final del encuentro dejó una imagen para el recuerdo, más allá del resultado. El Camp Nou se puso en pie para ovacionar la entrada de Santi Cazorla. El veterano mago asturiano recibió el cariño de un estadio que sabe reconocer el talento eterno, en un gesto de señorío que trascendió la rivalidad del momento.

Cielo para unos, infierno para otros

El pitido final deja dos realidades opuestas. El FC Barcelona recupera el trono liguero y carga el depósito de moral antes de una semana crucial en la Champions League. Por su parte, el Real Oviedo se marcha con un castigo excesivo para su propuesta inicial, pero con la dura realidad de la tabla: la salvación queda ya a ocho puntos en un año de retorno a Primera que se está convirtiendo en una carrera de obstáculos.